“Mamá, necesito ir a un psiquiatra porque me voy a suicidar”

Evelyn Pacheco es una chica que sonríe, hace chistes a menudo y habla con furor. Si la conoces jamás te imaginarías que quiso suicidarse, luce como una jovencita dulce gracias a su sonrisa amigable y a sus lentes que le dan un look indefenso; pero ella es todo menos indefensa, es una guerrera de veintiocho años y es una muy fuerte. Ella no calla su lucha, de hecho, habla de eso constantemente para llegar a la gente, para educar y hacer entender al mundo que la depresión es una enfermedad que necesita un tratamiento severo, al igual que otros trastornos mentales o cualquier enfermedad física.

Evelyn padece de trastorno bipolar (o también llamado depresión maníaca o enfermedad maníaco-depresiva), y no tiene miedo de expresarlo públicamente. Fue diagnosticada hace catorce años luego de pasar por muchas etapas en su vida donde no sabía qué estaba ocurriendo dentro de ella; y cuando dio con el especialista adecuado, no solo se enteró de que padecía de este trastorno, también le informaron que tenía trastorno obsesivo compulsivo y ansiedad generalizada.

A pesar de ser una persona con tres trastornos mentales y admitir que ha tenido limitaciones en su vida, se considera una luchadora y desea ayudar a muchas personas que padecen esto en silencio. “Tenemos que hablar de salud mental, todo empieza por la educación”, me dijo mientras estábamos sentadas en el mueble de su sala, “Todavía tengo gente alrededor mío que me dice: ¿Por qué tomas pastillas, Evelyn? ¡Pero qué estupidez!”. Admite que hoy los ignora y que ya no se ve afectada por esos comentarios; porque la ciencia ha sido una buena aliada para su tratamiento, de hecho, su salvavidas.

Conocí a Evelyn hace un año gracias a una amiga en común y luego nos añadimos a Facebook. Por medio de la red social me enteré de que Evelyn sufría de problemas de salud mental porque la mayoría de sus estados contenían información sobre eso; tuve recelo de llamarla y proponerle hablar del tema ya que no había tanta confianza, pero me atreví y después de un par de semanas estaba en la sala de su casa entrevistándola específicamente sobre el trastorno bipolar.

El trastorno bipolar es una enfermedad severa del cerebro.  Las personas que la padecen atraviesan cambios de ánimo extremos y poco comunes. Pueden mantenerse activos, productivos, felices y eufóricos durante horas (esto se conoce como estado maníaco), y horas más tarde, pasan a sentirse devastados y tristes, lloran y hasta piensan en suicidarse (estado depresivo). Todo en un solo día.

Pero estos cambios de ánimo no necesariamente se experimentan en un día, también pueden durar semanas y meses. Por ejemplo; una persona en fase maníaca puede mantenerse activa, positiva y eufórica una semana; hace limpieza de casa todos los días, llama a todo el mundo para salir a socializar, organiza miles de planes, se involucra en muchísimos proyectos y hasta los empieza, y luego… Luego llega la semana siguiente y se encierra en su habitación. Llora, pierde apetito o por el contrario, se vuelve adicto a la comida, se absorbe en pensamientos negativos, vive acostado, no se baña, no siente interés por nada, no sale y no termina ningún proyecto que empezó.

Evelyn me explicó que a toda esta fase de cambios bruscos de ánimo se le llama Episodio Mixto, “porque fluctúas entre el estado depresivo y el maníaco. Yo estoy bien hoy, y después mañana entro en depresión, o tal vez dentro de una semana. Luego de esa semana depresiva, de un día a otro, estoy excelente”. Incluso me contó una experiencia personal para poder entenderla mejor. “Mira, me ha pasado varias veces que he estado en mi cuarto encerrada, he llorado, he llorado y llorado y me he querido matar, y enseguida me voy a bañar, salgo de la ducha y de repente amo la vida, abrazo a todo el mundo y me pongo a cantar” .

Y así, si la persona no obtiene el tratamiento adecuado, el ciclo se repite. Se puede pasar del estado maníaco al depresivo o del depresivo al maníaco en horas, en días, en semanas, en meses, y las personas no tienen control de estos cambios de ánimo y pensamientos, a menos que reciban los medicamentos y la psicoterapia ideales. Cabe recalcar que las personas que rodean al enfermo bipolar (entiéndase familia y amigos) generalmente sufren por el comportamiento del mismo; se estresan por su cambio de ánimo brusco, por la agresividad e hiperactividad de este y no entienden que quieran suicidarse sin motivo o por situaciones no tan graves. Generalmente las personas con trastornos mentales cuentan con una inteligencia emocional muy pobre, esto perjudica siempre sus relaciones sociales.

Cuando habla, Evelyn parece una profesora segura de sí misma, habla muy acelerada como si el tema le emocionara. Lo curioso es que fue maestra de inglés en un colegio y seguramente por eso es muy específica con los ejemplos y levanta constantemente la voz. Yo iba comprendiendo lo que me contaba, pero hubo una parte en que me sentí confusa porque hasta llegué a pensar que el estado maníaco significaba no estar deprimido, es decir, cuando la persona entra en una semana de fase maníaca y se siente activo y positivo ¿Ya no siente depresión? Fue ahí donde me corrigió. “Cuando la persona entra en estado de manía, cree que está feliz pero en realidad no está feliz, hace muchísimas cosas y tiene energía para todo e incluso puede llegar a creerse que no tiene depresión, pero sí la tiene”, especifica además que es una especie de engaño del cerebro o mecanismo de defensa del mismo ante la depresión y que, “Cuando entras en una fase maníaca tienes fugas de ideas y quieres hacer de todo: emprender, salir a correr, te sientes invencible, y mucha gente cuando se siente así, deja de tomar las medicinas porque cree que ya está todo bien, y es ahí cuando la enfermedad empeora”.

He leído comentarios de personas que padecen esta enfermedad en internet, y estos concuerdan mucho con lo que me cuenta Evelyn. Una vez leí un comentario en Youtube de una chica que decía: “Lo peor de la manía es sentir que estás perfecto, es horrible porque crees que estás curado, que nunca más vas a tener depresión, y después ella vuelve”.

Según Evelyn, este estado también puede llegar a ser peligroso porque quienes lo viven toman decisiones impulsivas que no pueden controlar y de las que después se arrepienten. “Estás tan efusivo y te sientes tan “increíble” que revientas tarjetas de crédito, te compras de todo, o sales a correr como loco. Una vez estuve tan descontrolada que agarré un bate de softball y me fui a golpear piedras al parque, porque no sabía qué hacer”.

Adicional a esto, esta fase presenta actitudes agresivas. Cuando una persona en estado de manía no bien tratado pasa al de la hipermanía, puede caerle a golpes a alguien sin parar, destruir aparatos a punta de rabia, gritar, o reaccionar de manera extremadamente violenta en situaciones que no lo ameritan.

Evelyn confiesa haberse desmayado por no comer. Estaba tan deprimida que no podía comer, también admite que fue adicta a cortarse.

Ahora, la fase depresiva es igual de peligrosa que la maníaca, o tal vez un poco peor, al menos a mi parecer. Esta puede llevar a un individuo fácilmente al suicidio o lastimarse a sí mismo, y esto último fue algo que Evelyn admite haber hecho. Empezó a cortarse en el año 2011 cuando tenía veinte años y actualmente tiene ciento doce  cicatrices en todo su cuerpo; este comportamiento es una adicción como cualquier otra y se conoce en la lengua inglesa como Self-harm. “Empecé en el 2011 y paré en el 2013, pero luego tuve una recaída en el 2018”.

Cuando empecemos a tocar ese tema, Evelyn se levantó las mangas de su suéter y me mostró las decenas de cortes en sus brazos. Tuve que contenerme porque en ese momento me casi me da un ataque de nervios, fue una imagen muy dura, casi se me baja la presión pero pude manejarlo; ahora que Evelyn está leyendo esto, se va enterar de que como me sentí y quiero que sepa que esto no es un achaco, después de mirar las heridas me di cuenta de que estaba frente a una persona a la que respeto demasiado por querer seguir viviendo a pesar de todo.

“Cuando me cortaba todo era muy difícil, porque usaba mangas largas todo el tiempo, siempre escogía ropa que me cubriera bien los brazos”. A mí me asombra todavía que me confesara todo esto con la mayor tranquilidad posible. “Me acomplejaban mis cicatrices. Antes no podía hablar de esto sin quebrarme, pero ahora las veo y digo…” hizo una pausa, respiró profundo, y enseguida me miró “…soy una sobreviviente”.

Y sí que lo es, Evelyn me ha confirmado por un mensaje de WhatssAp que hoy ha cumplido un año y nueve meses sin cortarse.

En año 2012 hubo otro Breakdown depresivo para Evelyn (uno de muchísimos), se cortaba al punto de salir del hospital vendada. Me confesó que pasó por estados depresivos en los que no comía nada y tenían que llevarle la comida al cuarto, de donde no quería salir. Incluso una vez se desmayó por no comer.

Para ella la vida no ha sido fácil, pero los padres y la familia de Evelyn siempre la apoyaron durante sus etapas oscuras, desde que cumplió catorce años hasta el día de hoy. Cuando cumplió dieciséis dejó por error las medicinas y eso le causó varias recaídas, y fue cuando cumplió los dieciocho que tocó fondo, quiso morir y decidió hacer algo. “Un día no pude más. Me acuerdo perfectamente de que me acerqué a mi mamá y… Mira, yo estaba parada exactamente allí…” y señaló a la escalera de su casa, “Me acerqué a ella y le dije: Mamá, necesito ir a un psiquiatra porque me voy a suicidar”. Y esa vez lo decía enserio.

“Hablemos de salud mental, dejemos el tabú, todo empieza por la educación”

En la actualidad el trastorno bipolar no tiene cura, pero suele ser tratado con medicinas como lamotrigina (estabilizador de ánimo) y otros antidepresivos como sertralina, bupropion o velafaxina, y también con antipsicóticos como quetiapina, la cual ayuda a los pacientes a conciliar el sueño. Es muy común que los enfermos bipolares sean noctámbulos, ya que su hiperactividad es tan fuerte que no pueden descansar la mente y no logran dormir con tranquilidad.

Las causas de la enfermedad aún no son del todo claras. La ciencia indica que puede ser genético o que también podría darse por una estructura diferente del cerebro y alteración de sustancias químicas en el mismo. Las enfermedades mentales pueden desarrollarse también luego de que el individuo experimente sucesos traumáticos a cualquier edad.

Hoy por hoy, Evelyn lleva ya una década con una psiquiatra a la que considera la correcta. Tiene una vida más estable y sueña en el futuro crear una fundación para ayudar a las personas con enfermedades mentales. Desea informar, organizar charlas y educar a la gente. “Las personas no hablan de sus problemas de salud mental porque les da miedo, creen que están solos. Mientras yo más hable de esto, más podré ayudar a alguien, e incluso si solo alcanzo a ayudar a una persona, con eso ya soy feliz”.

Para poder combatir esta enfermedad y llevar una vida estable se recomienda complementar la medicina con terapia psicológica, meditación, ejercicio, dejar de fumar y cambiar de alimentación dejando a un lado el café y la Coca Cola. Tampoco es recomendable beber en exceso, las fuertes resacas alteran el sistema nervioso y la manía, y el el alcohol es un depresor peligroso.

La última recomendación que Evelyn dio en nuestra entrevista fue muy positiva y clara. “No esperes que la psiquiatría haga todo por ti, no dependas solo de las pastillas. Tómalas para estar bien, pero también realiza otras actividades que te hagan sentir bien contigo mismo, crea hábitos que ayuden a los medicamentos a trabajar contigo y a sanar tu mente, todo es un trabajo en equipo. Y lo más importante, si has encontrado la dosis perfecta con tu doctor, no te confíes y la dejes. Mantenla”

Hoy jueves 10 de octubre del 2019 se celebra el día mundial de la Salud Mental. Según la OMS, cada año se suicidan más de 800.000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años de edad.

Todas las imágenes e información publicada en esta entrada han sido autorizadas por Evelyn Pacheco Silva.

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Nota Personal: Gracias Evelyn por gritar al mundo que las enfermedades mentales son reales, y que las cosas no cambian con un “Piensa en Positivo y sacúdete”. Hay muchas cosas oscuras detrás de la mente que aún falta por investigar y curar.

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